Querida amiga:
Extranamos tu acento quitense. Los abrazos compartidos. Tanto te extranamos que evadire mofarme de tus manos pequenas, esas cuyos dedos terminan escondidos entre mis nudillos cuando hacemos senal de pacto. Esas que siempre estaban frias porque nunca encontraste guantes para ninos. Esas que no podian abarcar toda la fruta que te robabas de la cafeteria Baker's. En fin, tuve que anular mi ensayo sobre tu persona fisica para dar lugar a palabras un poco mas memorables y hacer referencia a lo que provocas en nuestro corazon. Agraciada eres. Querida. Y mucho mas.
Rememoramos que: te diste el lujo de hacernos llorar primero que nadie (exclusividad envidiable). Te llevaste equipaje y medio de ropa extra (dejaste los libros, mardeta. Y me quedare con tus bufandas, lo siento). Robaste recuerdos, grabaste nuevos. Ampliaste nuestro vocabulario emocional. Alargaste mis palabras con repetidas efes. Modificaste el salto agraciado con un juego de par-diez-patada-voladora-que-no-encuentra-talones. Imprimiste tus hombros en los nuestros con cada abrazo (con esto, vencimos el record de los Teletubbies). Deleyzaso. Has influenciado nuestros momentos de concentracion extrema con la imagen de una nina noble, cuya lengua reposa sobre la comisura de los labios graciosamente (idem para la pose loca en las fotos, la cual podemos apreciar en la foto de perfil). Moriremos siempre con J. Morrison. The Funny Car will never die.
Eres chevere, querida Johanna.
