miércoles, 28 de octubre de 2009

El lugar que merece


Si bien no forma parte del cuadro exiliado, nadie merece mas esta presentacion
en el grupo honorifico que esta amiga especial de Uruguay. Asi, en parte,
describiendo atributos de otros, me describo un poco mas yo tambien.



Un punto blanco papel con matices marrones en el medio de una rambla. Esa es mi amiga en verano, cerca de su casa, paseando con sus ninas Nike y Ludovica (mascotas del alma). Una hoja con silueta de dialogos, Curier New, tamano 12, con sonetos desesperados de madres que no comprenden a su hija y amores imposibles, tal vez un poco enfermizos. Honestidad brutal, limpia, dolorosa, pero muy empatica. Las hojas de guion sangran porque le gusta sufrir un poco, rendir honor a los profesores que han fluido en nuestra contra, que nos han remarcado una y otra vez la falta de coherencia, la escasez de detalles mesurosos, los malditos errores de tipeo. Nadie escribe tan rapido como Cata.
Pero Cata no comete errores, solo es ella en apuros. Y de nuevo, la lapicera roja deja cicatrices en los margenes de cada pagina, un "deberias hacer que el personaje caiga mas bajo", un "no me convence, no se por que", y una anotacion-replica personal que jamas mostrara al profesor: "Tenes razon, pero yo lo quiero asi y tiene sentido, y no lo pienso cambiar. Te odio". Aunque, en el fondo, sabe que su mente quiere refaccionarlo, quiere hacerlo mas duro, enfatico, imperdonable a los ojos de los debiles. Leera El Danubio azul de nuevo y lo aplicara a su historia. Bebera cafe, o chocolate caliente de la cafeteria de la Universidad. Se acordara de Las Particulas Elementales de Huoellebecq y se cerciorara de que las siguientes generaciones entiendan de que se trata. Usara el simbolismo porque le hace acordar a una amiga. Robara una frase solo para contar que lo hizo. Se enojara con el mundo, pero pondra la otra mejilla, aun cuando todos piensan que su "bohemia" no tiene futuro economico, ella ira a por su vocacion. Y sorprendera con su ingenio, con su entendimiento sobrenatural sobre la complejidad del universo, de las personas. Encontrara esperanzadoramente la nobleza individual de los "desahuciados". Un punto blanco que crece rapidamente en un tapiz azul, negro, lo que sea, pero infinito. Esa es mi amiga.

lunes, 26 de octubre de 2009

Vergacion


Ella no viste de rojo, y no por casualidad. Todo en Daniela es cosa de lenguaje. Morocha, estatura media, combinacion perpetua de blancos, negros y marrones, calzado ligero. A veces, flip flaps o Havaianas. Paso meloso, tan sigiloso que a veces se pierde por un tiempo. Desaparece esporadicamente. "Donde esta la verguita venezolana?", preguntan los hispanohablantes. "En casa de alguien, quiza, dejandose mimar un poco", o "Por alla, metida en el sobre". "Mardetta, como se da la vida, esta. Me hace arrechar". Todos dicen algo, todos dicen parte de ella. Ella dice cosas sin abrir el pico. Incluso, a modo de pollito, le frunce un poco para indicar puntos cardinales, platos, personas. Pero lo mas grandioso: cuando no se esconde tras sus lentes oscuros, puedes charlar largo y tendido con sus cavidades visuales - siempre que seas capaz de ahogar la risa ante las expresiones de ironia y sarcasmo puro-. Nadie, en el mundo, logra sintetizar como nuestra querida Daniela. Nadie tiene una economia de palabras tan perfectamente entendible, sino hasta que se integra a su circulo: la Vergacion, un lenguaje promiscuo, accesible pero culto al servicio de los vanguardistas.
Una chica de este alto circulo, miembro de la exclusiva mesa hispanohablante, provoca: "Te me vas a arrechar con esa verga?"; "Verga!! por que????", "No me grites!!!", para terminar con un suspiro: "Verga, si". Siempre sede. Se queda con lo bueno de la gente (sonrisas, quien le niega una sonrisa?). Entonces, a cambio, te indica como poner las piernas en reposo mientras se esta parada, de manera que la figura femenina no desmerezca admiracion. Y dilata las pupilas un poquito mas para volverse complice de lo que haces, seguido de un "Essssoooo!". Y, al terminar el dia, se conecta a Facebook a traves de su increible ITouch, para repartir mas y mas un quien-te-quiere-a-ti, un te-quiero-con-locura-y-desesperacion, para culminar con un grito del alma, tal vez el favorito de todos: "Mardetta-Prudence-como-me-arrecha". Y duerme indefinidamente.

sábado, 17 de octubre de 2009

A peticion de "Donia Cookie Claudies"



Ella sufre el Sindrome Arquitectonico, con una tendencia mas bien renacentista, que organiza todo a su tiempo, a su medida. Lo dificil es reconocer la medida. Las ocho de la manana puede ser mitad de jornada de trabajo -los maquetistas entenderan mejor este punto-, o puede ser hora de ir a dormir hasta el tiempo de entrega. Las siestas pueden prolongarse unas veinticuatro horas. Los planes se extienden y se arrollan. Todo es flexible. Todo se trata de tiempo en la vida de una victima con este sindrome infeccioso.


Vanessa esta agobiada por un virus tipo "R", que se evidencia fisicamente por las tonalidades rosadas a lo largo y ancho del cuerpo. Mientras habla, puede identificarse la presencia de repetidas "efes" al final de palabras agudas y unisilabas como "claro", "seguro" y "si", "no". Al final de toda frase, se le sucede un elevamiento circular de hombro derecho y un desplazamiento involuntario de cabeza que se une con la extremidad mencionada, al tiempo que sus labios esbozan un "Cachos!!!" divertido (notese un leve entrecerrar de ojos -que parece disminuir, en parte, la voluminidad de sus ojos por un instante-). Si bien el primer contacto con el especimen parece no tener represalias, debe senalarse que, durante el tiempo de incubacion del virus, puede sentirse un repentino impulso -valga la redundancia- a abrazar gente, y otros sintomas relacionados con la ternura y tendencia esporadica a colorear carteleras. De leyff.


"Yo naci en la epoca equivocada", dice Vanessa mientras senala un bus decorado en el alto estilo hippie-rococo. Acaso quiso decir que le gusta fumar cigarros "picantes"? Le gusta usar ropa holgada? Los hombres con barba descontrolada? Aun encontramos todo eso, sobre todo en Norteamerica, querida amiga. Volviendo al tema… Quien dejaria el diseno de su casa a una hippie reprimida? Es, acaso, parte del mismo padecimiento infeccioso? De todas formas, nos gusta su trabajo. Nos gustan sus carteleras. Nos gusta ver como combina el rosado con... el rosado. O el verde. El paso manso. Los ojos agotados de la trasnochada, rojos, pero brillosos. Y la forma en que abre sus brazos para recibir a sus amigos. Y ni hablemos de la cara que pone cuando encuentra sus cosas de nuevo. Y de Nuevo. Y de Nuevo.