Los 24, en casa, se festeja doble. La madre de mi madre lidia con su karma de nacer un día antes que el niño Jesús y, de paso, anticipamos la Navidad con un festín "corralón de engorde". Mi abuela, con 82 años, sigue reclamando la mala suerte de haber nacido un día de fiesta religiosa que ha nublado su cumpleaños durante toda la vida. Y, lo que es peor, le ha quitado el derecho de recibir dos presentes por año con la vieja excusa del regalo-caro-que-vale-por-dos. Más que mala suerte, yo le llamo oportunismo.
Y, cuando se habla de oportunismo, se habla de sequía en Navidad. En lo que va del 2010 ya ha habido cuatro incendios importantes, dos de ellos a causa de la pirotecnia. Y he ahí el recuerdo de mi última Navidad, la de 2007, también bajo los efectos de la sequía, atestados de: mucha comida, regalos, el cumpleaños de mi abuela, reencuentros inesperados con la loza exclusiva/lujosa de mamá, copas rotas, 30 grados de calor, bichos de verano invadiendo el copetín, Kirch Loraine, dátiles con roquefort, trombósis estomacal y, como no podía ser menos, fuegos artificiales aventurándose sobre campos de trigo seco.
Esa última Navidad fue la Navidad de mi hermano Rolf, aún bajo los efectos del cóctel de medicamentos, se empecinó en prender mecha a todo. Hicimos una fuerte competencia con el hotel estrella de nuestra ciudad, tal vez no en calidad, pero sí en cantidad. Además, contábamos con la presencia de mi primo segundo, o primo tercero, fanático de la pirotecnia, que unió sus fuerzas a la causa. También fue corriendo con baldes de agua cuando un rezago comenzó a arder entre el cazullo de trigo. Christian, mi hermano mayor, terminó por apagar el fuego a zapatazos. No quedó nada, ni del fuego, ni de las sandalias nuevas de mi hermano. Ese último 24 de diciembre Rolf se sentó sobre una silla blanca de plástico, con aire victorioso, y con un suspiro atinó a decir: "así se festeja". Para esos tiempos de sequía fue un comentario inoportuno, pero resultó el mejor recuerdo de Navidad para siempre.
Gracias, enano.
lunes, 27 de diciembre de 2010
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