martes, 15 de noviembre de 2011

El Graduado


Modelo de recibimiento
En la foto: Catalina Bertón

El uruguayo tiene miedo de graduarse. No me refiero a los nervios pre-entrega, o al miedo a equivocarse, sino a todo lo que viene después. Si están pensando en las responsabilidades y en la desesperación por encontrar trabajo, pareja y formar una familia, se han adelantado unos cuantos pasos. De hecho, el uruguayo promedio no piensa en esas cosas sino hasta que comienza a perder cabello y no puede ver sus pies dada la creces estomacal. El miedo de un uruguayo se intensifica cuando sus amigos aseguran un festejo emocionante…

Para aquellos que no están familiarizados, la graduación en Uruguay viene acompañada de revancha. Los familiares y amigos hacen una lista de las malas pasadas, bromas absurdas y demás molestias que ha causado el homenajeado durante su existencia, para cobrárselas el día de su graduación. La premisa común de esta gente sin alma incluye una torta gigante hecha de harina, huevos, leche y yerba mate. Sí: como no podía ser de otra manera, ese festejo –o tortura- incluye yerba mate. Se trata de la ronda de mate más zarpada de la vida, porque implica tragarse la yerba seca a través de la boca, ojos y oídos. Es importante incorporar la yerba antes que ningún otro ingrediente, de manera que la ropa tome un pintoresco tinte verde de base. Acto seguido, vienen los huevazos –si explota desde la parte más dura y duele, mejor-, para después agregarle azúcar, harina, sal y, por qué no, cocoa*. No conforme con esto, puede que la mezcla varíe con un toque de polenta o pan rallado para brindar una textura crocante a la víctima.

Finalmente, todas aquellas personas que no pudieron participar del ritual, se acercarán con una tijera para cobrarse un mechón de pelo –si tienen la oportunidad, lo extirparán del cerquillo o el copete-. Reirán maliciosamente felices por tal obra y te obligarán a que pagues por la bebida de tu propia celebración, con la excusa de que le debes un “favor” por haberte “aguantado” todo ese tiempo. Acto seguido, tu mejor amigo publicará las fotos humillantemente “divertidas” en el Facebook, bajo el título Recompensa, o mejor aún, Recibimiento**, haciendo honor a todo lo que uno recibe ese día.
Nota: recuerde cambiarse ropa antes de salir por la puerta de la Universidad.

*Cocoa: Chocolate en polvo
**Recibimiento: graduación.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Montevideanos

Ayer me encontré a mí misma rodeada de gente húmeda. Quiero decir, mojada. Hora pico en Avenida Dieciocho de Julio, hora de salida del trabajo. Miré con desconfianza la sonrisa del vendedor de paraguas. Me alejé tan pronto como pude. Me resigné a caminar sin paraguas, esquivando las baldosas flojas y las bocacalles. Creo que me he vuelto experta en esto, no sólo en esquivar zonas de colapso, sino en observar al montevideano. No puedo pensar en un orden concreto para describirlo, pero intentaré disparar un orden lógico.

Cuando llueve, el montevideano se moja porque:

0. Aunque lleve paraguas, las baldosas flojas se encargarán de embarrarle hasta la cintura.
1. Le gusta sentir como la lluvia rueda en su cara -aquí imagino un espíritu salvaje, una cara concentrada en llegar a la esquina de Arenal Grande antes de que el último coche cruce en luz roja-.
2. No estamos en Londres y no llueve todo el tiempo, así que se toma como un fenómeno de divina bendición -conozco gente que se queja del clima, todos ellos uruguayos, no sólo montevideanos.
3. No le gusta llevar paraguas al trabajo -Uno espera que alguien haya olvidado el suyo en la recepción y que podrá tomarlo de comodín.
4. La lluvia resulta ser un producto sustituto de la tina o bañera -ahorrar es inherente a la especie humana.
5. El maldito viento de Montevideo rompió todos sus paraguas -ya no los hacen como antes.
6. Simplemente, uno no cree en el servicio metereológico y, aunque le diga que habrá alerta naranja, roja o violeta, no se aventura a ser precavido.
7. Sufre del síndrome montevideano: aunque el cielo esté gris y se avecine una tormenta, uno no le presta atención.
8. Como el clima en Uruguay es lo suficientemente húmedo, no siente la diferencia.
9. ¿Alguien escuchó ese chiste que tienen todos los extranjeros? Ese que dice "¿Por qué no llueve en Uruguay? Porque está "abajo" de Paraguay..." Tal vez haya ilusos que se lo han creído, no sé, pero es una teoría.

Saquen sus propias conclusiones.